El 2 de agosto de 2026 marca una nueva etapa en la aplicación del Reglamento (UE) 2024/1689 de Inteligencia Artificial, conocido como AI Act, que establece un marco armonizado para el desarrollo, comercialización y utilización de sistemas de inteligencia artificial en la Unión Europea.
Aunque determinadas disposiciones del Reglamento ya son aplicables desde febrero y agosto de 2025, la aplicación general del AI Act estaba prevista para el 2 de agosto de 2026, con algunas excepciones y periodos transitorios. En particular, las obligaciones relativas a determinados sistemas de inteligencia artificial de alto riesgo cuentan con un calendario específico.
Más allá de su dimensión tecnológica, el AI Act tiene una importante repercusión societaria, puesto que obliga a las empresas a incorporar la gestión de los riesgos derivados de la inteligencia artificial a sus estructuras de gobierno corporativo, control interno y cumplimiento normativo.
Índice de Contenidos
¿Por qué la inteligencia artificial afecta al gobierno corporativo de las empresas?
La utilización de herramientas de inteligencia artificial se ha extendido rápidamente en las sociedades mercantiles.
Hoy en día, muchas empresas recurren a sistemas de IA en ámbitos como la contratación y selección de personal, el análisis de información, la elaboración de documentos, la atención al cliente, el marketing, la evaluación de riesgos o la automatización de procesos internos.
Esta realidad plantea una cuestión esencial para los órganos de administración: ¿dispone la sociedad de mecanismos adecuados para identificar, controlar y supervisar los riesgos asociados al uso de inteligencia artificial?
¿Qué deberían revisar las empresas que utilizan sistemas de IA?
Desde esta perspectiva, las empresas deberían comenzar por realizar un inventario de los sistemas de IA utilizados dentro de la organización.
Ese inventario debe permitir identificar la finalidad de cada herramienta y determinar el papel que desempeña la sociedad a efectos del Reglamento, ya sea como proveedora, responsable del despliegue, importadora o distribuidora.
Asimismo, resulta recomendable establecer políticas internas sobre el uso de herramientas de IA y coordinar dichas políticas con los sistemas existentes de compliance, protección de datos, ciberseguridad, propiedad intelectual y gestión de riesgos.
¿Qué importancia tiene la formación en inteligencia artificial?
El Reglamento concede especial importancia a la denominada alfabetización en materia de IA.
Las empresas que utilicen sistemas de inteligencia artificial deben procurar que las personas que intervienen en su utilización dispongan de un nivel adecuado de conocimientos y competencias en esta materia.
Para los órganos de administración, esto supone un cambio relevante: la IA deja de ser exclusivamente una cuestión del departamento tecnológico para convertirse en una materia que puede afectar al gobierno y supervisión de la sociedad.
¿Cómo se sanciona el incumplimiento del AI Act?
Uno de los aspectos que explica la importancia del Reglamento para las sociedades mercantiles es su potente régimen sancionador.
El artículo 99 del AI Act establece que los Estados miembros deberán disponer de un régimen de sanciones efectivo, proporcionado y disuasorio.
Entre las sanciones previstas se encuentran las siguientes:
- Hasta 35 millones de euros o el 7% del volumen de negocio mundial anual del ejercicio anterior, si esta última cantidad fuese superior, por el incumplimiento de determinadas prohibiciones relativas a prácticas de inteligencia artificial prohibidas por el artículo 5.
- Hasta 15 millones de euros o el 3% del volumen de negocio mundial anual del ejercicio anterior, si esta última cantidad fuese superior, por determinados incumplimientos de las obligaciones establecidas para proveedores, responsables del despliegue y otros operadores, incluyendo determinadas obligaciones de transparencia.
- Hasta 7,5 millones de euros o el 1% del volumen de negocio mundial anual, si esta última cifra fuese superior, para determinados incumplimientos relacionados con el suministro de información incorrecta, incompleta o engañosa.
¿Qué prácticas de IA pueden generar un riesgo sancionador?
Un ejemplo especialmente relevante sería el de una sociedad mercantil que utiliza una herramienta de inteligencia artificial para seleccionar candidatos en procesos de contratación y emplea datos sobre características sensibles de las personas —como raza, opiniones políticas, religión u orientación sexual— para clasificarlas o tomar decisiones sobre su acceso al empleo.
Este tipo de utilización podría constituir una práctica de IA prohibida y, por tanto, sancionable.
¿Cómo se aplican las sanciones a pymes y empresas emergentes?
En el caso de las pymes y empresas emergentes, el Reglamento establece reglas específicas para las multas, teniendo en cuenta su dimensión y viabilidad económica.
Además, la determinación concreta de la sanción deberá atender a las circunstancias de cada caso, incluyendo la naturaleza, gravedad y duración de la infracción, sus consecuencias y el número de personas afectadas.
¿Qué deberían hacer las sociedades ante el AI Act?
Ante este nuevo escenario regulatorio, resulta recomendable que las empresas adopten una estrategia de cumplimiento que incluya, entre otras, las siguientes actuaciones:
- Identificar todos los sistemas de IA utilizados dentro de la organización.
- Determinar su clasificación y nivel de riesgo conforme al AI Act.
- Identificar las obligaciones que corresponden a la sociedad en función de su condición de proveedor, responsable del despliegue u otro operador.
- Aprobar políticas internas de utilización de inteligencia artificial.
- Establecer mecanismos de formación y alfabetización en IA.
- Revisar los contratos con proveedores de soluciones de inteligencia artificial y distribuir adecuadamente las responsabilidades.
- Integrar los riesgos derivados de la IA en las políticas de compliance y control interno.
- Documentar las medidas adoptadas para poder acreditar, en su caso, el cumplimiento ante las autoridades competentes.
¿Estamos ante una nueva dimensión del cumplimiento societario?
La respuesta es sí. El AI Act supone que la inteligencia artificial entra de lleno en el ámbito del cumplimiento normativo y del gobierno corporativo.
Para los administradores, el reto no consiste únicamente en conocer las herramientas de IA que utiliza la empresa, sino en garantizar que su utilización se realiza dentro de un marco adecuado de supervisión, control y gestión de riesgos.
La elevada cuantía de las sanciones previstas por el Reglamento refuerza la conveniencia de adoptar una posición preventiva, dado que los incumplimientos pueden generar responsabilidades internas y daños económicos y reputacionales para la sociedad.
Por ello, el cumplimiento del AI Act debería incorporarse progresivamente a la agenda de los órganos de administración y a los sistemas generales de gobierno corporativo, compliance y gestión de riesgos de las empresas.
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